lunes, marzo 21

Todos los que entran en recuerdo están esperando a cruzar una calle

Te vi frenado en una esquina
de la capital con la mirada
en el semáforo para peatones.
Siempre fuiste un forro atento.

Como en el poema de Bignozzi,
Educada en el vicio de los hombres,
voy a la cocina y me seguís,
voy al baño y me golpeás la puerta
me despertás en la noche
para preguntarme si duermo,
me llamás por teléfono en todas
mis ciudades para avisarme
cuidado con el vino y con la vida literaria.
Y me encanta que lo hagas.
Pero en realidad no lo hacés.

Estabas como triste.
Quise cruzar y decirte,
sin que llegaras a saludarme,
que yo te podía cuidar.

Algunas avenidas ejercen violentamente su poder
en la jerarquía de paso
y producen la ilusión de que nunca
dejan los autos de sucederse.

Cuando volví a mirar,
soportando los segundos
como cuando hacía apuestas
que cargaban con un peso
de consecuencias heavies,
como por ejemplo:
si vuelvo a abrir los ojos
y ese chabón triste me sigue mirando
voy a morirme a los 27 como Brian Jones,
seguías ahí.

Sólo cuando los miran,
todos los que entran en recuerdo
están esperando a cruzar una calle.

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'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.