martes, febrero 2

PB, parte dos - Franklin el gato

 Tengo un gato, Franklin. Lo traje el 22 de Noviembre del 2015, el día que ganó Macri. Es negro como la perspectiva nacional, sospechosamente sociable y salvaje. Su vida gira en torno a una dialéctica conflictiva conmigo, en parte porque aprecio profundamente su amor de indigente y en parte porque detesto que traiga palomas a casa. A veces las trae muertas y a veces las mata en el living. Real. Me produce muchísimo odio e impotencia. Además grita como Aretha Franklin, pero se llama así porque vivimos en la calle homónima. Cualquiera diría que es un gato de mierda pero, como las grandes contradicciones de este siglo, tiene demasiado amor entre pecho y espalda. Jamás me levantó una uña. Ni siquiera cuando le arranqué de las fauces un cadáver de rata con alas.
Dije que es sociable y eso es un problema. Le gusta estar todo el dia en la ventana y que la gente que pasa lo sobe. Adora a una Golden de un vecino que lo lambetea que da calambres cuando baja a saludarla. El problema de sus sociabilidad radica en que para dejarlo estar en la ventana tengo que, de forma directa, dejar la ventana abierta para pueda volver a entrar. Y eso es, sin desviaciones, el camino directo a encontrar a una paloma idiota que no supo evitar al obeso de mi gato en el living. Por lo cual hace dos semanas que cierro las ventanas al irme y sólo dejo unas hendijas para que entre aire. Hace dos semanas que en el departamento "se rompieron" un montón de cosas.Yo le digo que aguante un toque, que ya nos mudamos. "Me chupa un reverendo huevo la mudanza", parece decirme mientras mastica la tulipa de la lámpara de pie. Si algún día me planteo seriamente la maternidad, mi intelección va a experimentar su propio fin.

Hace unas semanas, un miércoles cerca de las siete de la mañana una pareja se puso a discutir a los gritos al otro lado de la ventana de mi cuarto. Quiero ser entendida, de la cabecera de mi cama a su posición había escasos cuarenta centímetros. Fue un paro al corazón como despertarse todavía borracha a la hora en la que deberías estar entrando al trabajo. Estoy hablando de gritos de gargantas golpeadísimas, de gritos de noche. Lo peor fue que me despertaron al toga, que arrancó con una sinfonía gospel de la que sólo pude salir colocando balanceado en su escudilla. Miseria, papi, miseria.
Como me faltaban veinte minutos para que el despertador de mierda sonara, interpreté la trifulca invasora como un ayudín y puse la pava mientras tomaba nota de la cantidad de veces que se puede decir 'sorete' a las siete de la mañana. Aretha, mi bella, decílo:

5 comentarios:

  1. ¿Y a mí por qué me miran?
    Las cosas, ya lo dijo Baglietto, tienen movimiento. Y otro dijo que en el alma de las cosas, flotando, vivencias hay.
    Vivimos en una zona sísmica, ¿sabían?
    Los del cuarto hace más de un mes que están martillando porque el hijo de puta ese quiere hacerse el depto a nuevo...
    Son muchas las cosas que puede provocar caídas de objetos. ¿Pensaste en que podría haber fantasmas acá, mientras vos te vas?

    Sí, hay que mudarse. Y antes me encantaría vengarme del sorete del cuarto. Si fuese el Golden lo podría morder cuando me lo cruzo en la puerta.

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    1. Fran, primero aflojá la mandíbula y soltá esa paloma ya mismo antes de entrar a casa.
      Fantasmas no hay porque departamento menos mística que éste no existe, mi fat cat.
      Pará de poner excusas para desplegar tu anarcopalomismo sin culpa

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  2. En otro orden de cosas, me hizo acordar al poema de Inchauspe sobre su gata.

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    1. leí el poema y me gustó mucho. Quiero que me recomienden cosas y lo quiero ayer

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  3. Atento al pedido de recomendaciones, pero no recomendaciones de mierda, aquí te dejo a la poderosa poeta y performer palestina Rafeef Ziadah. No sé si la tenías...
    Lo de poeta, bueno, no sé cuál es el límite entre poesìa y "spoken word", pero claramente tiene su power. Y, come on, ese comienzo, "let me speak my arab tongue..." es RE poesìa.
    Las translations son de la inefable Olga. :p

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'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.