jueves, octubre 29

Scioli y Macri pueden chupármela hasta el amanecer

La derecha
es una cena que parece apetitosa
y que al otro día te mata
de salmonelosis.

A mi no me pagan vacaciones
ni aguinaldo
ni días de enfermedad
pero hacen como si
lo hicieran.

La sociedad necesita de políticas
plenamente públicas.
De maestros que puedan,
de médicos que puedan,
de obreros con ART,
de enfermeras que tengan hijos que puedan
decidir qué carrera estudiar,
de empleadas domésticas que a los 60
cobren la jubilación
tengan 30 años de aportes
o no.
De centros culturales abiertos a la comunidad
que garanticen la pluralidad de voces,
la producción y reproducción
de manifestaciones artísticas lindas,
pero más que nada limpias
de clientelismo e intereses,
lo más limpias posible
de guita robada.
Necesita de funcionarios que cobren
como cualquier hijo de vecino
porque todos somos vecinos,
funcionarios que cobren como todos nosotros.
Necesita dejar de hablar de dólares
al menos por seis años
dejar de correr al banco a sacar la plata
y para eso necesita de estrategias nacionales
y de amor
para sí y amor por los otros
Necesita de transportes y conexiones
con todo el país.
Necesita cortar con la división marcada
de frontera con todos los otros países del mundo
Necesita de una concienzuda revisión histórica,
de un análisis crítico,
de criterio de realidad,
dejar de patologizar las diferencias,
de un aborto legal, seguro y gratuito
de políticas que dejen de promover
la violencia de género, social, étnica, religiosa,
política, sexual.
La violencia.
El rencor.
Matrimonio y adopción igualitarios
aprender que hay
hombres con hombres
mujeres con mujeres
hombres con mujeres
viejos con jóvenes
parejas múltiples
y promiscuidad elegida
Necesita repudiar en conjunto
a los hijos de puta que en septiembre planean
los viajes de enero,
que cambian el auto cada dos años,
son dueños de propiedades,
cobran como cinco mucamas de country
y dicen que cada vez se está peor.
Necesita escuchar a los que están hasta la pija.
los que están cansados de viajar tres horas para ir a trabajar
los que tienen casas sin revoque y sopa y pan para comer
y van en automático porque laburan mientras se les va la vida.
Necesita escuchar a los que no pueden hablar
los que no viajan, los que no laburan, los que afanan,
los que inhalan poxi, los que van con los zapatos abiertos
como una salchicha mal cocida
los que no morfan, los que respiran la falta.
Necesita exigirse y exigir siempre lo mejor y más,
dejar de consumir sueños ajenos, destruir las armas,
legalizar la marihuana, dejar al ejército tranquilo,
cortar con tanta hipocresía desabrida.
Basta de trabajo en negro.
Basta de mentirnos en la cara. No ellos,
nosotros.
Basta de esta boludés atávica.

martes, octubre 27

viernes, octubre 16

El día que maté a una lagartija

Intentaba enviar un archivo del trabajo y se me tildó la computadora. Lo estaba mandando más tarde de lo que había acordado y tecleaba como una telegrafista de guerra. No era así como yo pensaba que iba a vivir mis 24 años, con un futuro promisorio pero lejano y frío, e intentando enviar tarde un archivo de trabajo por el cual cobraría unas monedas con la computadora congelada. Yo apretaba teclas desesperada y la computadora repetía luego de cerrar, reiniciar y volver a abrir la misma leyenda de máquina que nunca experimentó la felicidad: "No responde".
Sentí una ira desmedida por mi vida. Rompí el termo de vidrio de un golpe y un plato que estaba ahí hacía tres días. Me agarré la cabeza y grité haciendo eco como un animal sufriendo en el claro de un bosque, como se le grita a un pendejo que esta cruzando las vías del tren cuando se escucha la chicharra, como una madre a la que le matan un hijo, como le gritarías a tu pareja si te enteraras que tiene una familia paralela. Grité por frustrada, grité y creo que no me hizo bien.
Respire hondo, bajé la cabeza y vi aparecer por abajo de la puerta de entrada a una lagartija muy pequeña -una lagartijita- y cuando quise empujarla con la escoba hacia la salida sin lastimarla se movió a la velocidad de la luz y eso me hizo renacer la furia y la maté. Lo que sentí es inenarrable. Maté a un bichito estéticamente agradable cuya única culpa fue ser veloz. Fui testigo de la basura que sobrevivió a mi purga emocional. Maté a la lagartija porque un sol gravemente amarillo teñía todo de miseria. Lloré furiosamente como alguien que se apoya en un árbol a llorar. Como  llorarían si pudieran los trenes cuando hacen el viaje inaugural. Como una madre que pensó que le habían matado a un hijo. Como llorarías si fueras la familia paralela de tu pareja. Lloré de frustrada y ahí dejé de llorar porque mucho llanto es vicio. Entonces miré a la lagartija hecha pija

y pensé en vos.

domingo, octubre 11

Todo llama la atención

Un par de pájaros marca pájaro
vuelan contra una feroz corriente de aire.
¿Por qué vuelan así, agotando sus energías?
¿Serán idiotas?
¿Puedo decirle idiota a un pájaro?
Qué odio que produce el viento.

No sé si los pájaros sentirán odio,
o incorporarán ese tipo de sucesos
como nosotros incorporamos
los miembros ajenos
en un transporte público.

Por favor,
sacá ya mismo
el enchufe
que tenés acá
en mi alma.