sábado, septiembre 19

Cuando me cuentan la historia II

No sé si recuerdan a mis alumnos que son hermanos. El jueves vino sólo ella, él se había quedado dormido. Estoy casi segura de que no se quedó dormido. La semana pasada me dijo que quería que ella viniera sola en algún momento así tenía una clase personalizada porque está mucho más atrasada que él. XX llegó con unos minutos de retraso, la saludé con afecto y empezamos la clase. Medio en chiste medio en serio la cagué a pedos porque hace la plancha con el español. Me miró atentamente y volví a mi dulzura característica porque noté que se venía algo. No llegamos a tener más de dos minutos de clase, que dije algo, algo que no entendí hasta mucho después por qué podía ser un desencadenante, y se echó a llorar desconsoladamente. El corazón se me estrujó un poquito. Hacía mucho no veía a un adulto con tanta carga de angustia frente a un desconocido. Charlamos un montón. En el medio fue el festejo por el día del profesor y entraron a ofrecernos torta mientras ella lloraba y yo la miraba con ojitos de pollo, todo muy normal.
El porqué de su llanto no es pertinente, para el caso es lo esperable, si acaso hay alguna maldita cosa esperable. Realmente no entiendo cómo se hace. Lo de no involucrarse. Un compañero me dijo que es normal, que no me preocupe.
Esto me afectó más de la cuenta. Últimamentemuchas cosas están siendo "más de la cuenta". Lo que en realidad me pregunto es cómo se hace para ayudar a alguien que sufre. Soy muy poco original con mis incógnitas. Pero creo que en esa pregunta reside lo que nos hace más imperfectos, más hechos pija, más humanos. A ver, sé. Pero cómo se hace.
También tengo un grupo de alumnos a la noche con los que la paso tan bien que nunca puedo terminar  la clase en horario. Son fantásticos. Y alumnos bastante aburridos marca olfa. Y un alumnito que me hizo llorar con su versión de "Por una cebeza". Es todo un quilombo, muchachos. Pero los bahianos. Bueno.

2 comentarios:

  1. al grito de "nos hacemos pija, imbecil" existimos. No se si sirve de algo pero ultimamente todas mis reflexiones giran en torno a la pregunta de: ¿cómo carajo hacer para existir menos? Posta estoy cansado de existir, no de vivir, sino de la conciencia que lleva en si el existir. La angustia es eso, toma de conciencia en algún punto a la vez neuralgico pero secreto. Está ahí, podes entender que es la espina y que te esta pinchando pero no entendes como llego a tu pie ni porque justo vos tenes que ser la persona afortunada de haberla pisado, incluso saviendo que cientos, miles mas han pisado espinas y que el mundo tiene mas desolación de la que se merece.
    Al carajo el no involucrarse, todo mentira, estamos involucrados desde el momento que decidimos laburar con un otro ser humano que es capaz de interpretar nuestros gestos (desde su propia perspectiva, claro, pero que es capaz lo es) y ahí ya nomas estamos hasta las manos porque sabemos que nada que hacemos es neutral. Es tonto pensar que uno puede no involucrarse profesionalmente siendo que el otro si se involucra con uno, porque ahí aparece la dominación y toda esa mierda.
    No se si sirve de algo mi pequeño consuelo querida Lau, pero si no llegara a servir, sabe que siempre son mejores las cosas que no sirven, como las personas rotas.

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  2. Siempre sirve, Manú. Acabo de leer un poema de Francisco Bernárdez que se titula "La noche", y que en un momento dice: " ¿Por qué razón me da tristeza la muchedumbre silenciosa de tus astros? / ¿Cuál es la causa de mi angustia cuando me pierdo entre tus mundos solitarios? / A la deriva por el cielo, son buques hace tiempo abandonados. / Van empujados por un viento desconocido hacia países ignorados. / Hasta el fulgor meditabundo que los anima es un fulgor desamparado. / Desde la tierra dolorosa presiento a veces su clamor desesperado. / ¿Serán como éste aquellos mundos, noche serena que me llevas de la mano? / Al hombre triste le parecen que son felices, porque siempre están lejanos.

    Y el libro se llama La ciudad sin Laura. Sí. 1947. Para vos, Manú.

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'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.