jueves, agosto 13

Cuando me cuentan la historia

Tengo dos alumnos de español que están ocupando mi cabeza más de lo normal. Son brasileros, de Bahia. Hermanos. Un hombre y una mujer. Ella le lleva varios años. Están acá estudiando medicina. Él lleva la batuta. Ella es muy tímida.

Estoy trabajando con ellos hace dos meses y recién hoy empecé a encajar piezas. Tienen una relación nula. No es que se lleven mal; no se llevan. Viven juntos, pero no saben ni siquiera qué cena el otro. Estan dolorosamete escindidos y son, hermosamente, iguales. Tienen las mismas expresioes e incluso se visten de manera similar. No sé si está bien que hable de ellos, pero creo que este es otro ejemplo más de la narrativa de esta vida re trola con sus vínculos intrincados y miles de aristas. Cuento su historia con muchísimo respeto. Debo estar muy sensible: todo me parece importante.

La semana pasada laburamos un ejercicio de fonética con dos poemas, uno de Daiana Henderson y otro de Ignacio Molina. Los utilizo bastante. El primero tiene frases que a todos les produce impacto aunque no entiendan todas las palabras. Las que más consultan son: encastrando, huecos, parabrisas, redención. 'Copos' en portugués quiere decir 'vasos'(vajilla). Preguntan por qué caerían vasos sobre el auto. Es maravilloso.

A ver si alguien entiende lo que digo.
Estábamos en el primer piso de un
estacionamiento. Nos bajamos, encastrando
las manos en los huecos de la ropa.
Un señor pasó muy cerca con su auto,
dijo algo que sonó como que
estaba nevando en Fisherton,
dijimos "¿qué dijo?", "este tipo está loco",
miramos afuera y los copos perfectos
descendían sobre los parabrisas, fue como una
redención y me acordé de tantos libros
y de tantas películas. Quise llamar
a todos por teléfono, decirles que los amo.
Necesito algo que me haga concha el corazón,
Como cuando se te pega una canción espantosa
y necesitás otra pegadiza para reemplazar
esa pieza en tu cerebro automático.
Necesito algo que me destruya.


El segundo también es tremendo y sin embargo a todos les produce risa e identificación. Las palabras que consultan el significado son: pasillo, mareado, monedas, duelo, contártelas. Todos, incluso lo más vagos, anotan con suma precisión lo que significa 'hacer un duelo'.

A todo el mundo le pasan

A todo el mundo le pasan
cosas por el estilo:

dormirse con la estufa al máximo
y despertarse mareado a las tres de la mañana

o escuchar mal una pregunta
y quedar en ridículo al contestar algo absurdo

o esperar diez minutos el colectivo
y darse cuenta de que no alcanzan las monedas

o caminar al kiosco en busca de algo dulce
y leer en la persiana que está cerrado por duelo.

No serán tan graves esas cosas
(a todo el mundo le pasan),
pero desde que no estás vos para contártelas
en mi vida se convierten en tragedias.


Algunos profesores creen que es fuerte y a veces aburrido el material que uso para trabajar la dicción. Hasta que no vi las reacciones yo también pensaba que quizás debería haberles dado cosas más light, un par de trabalenguas más, algún cuento simple. Pero cuando les cuento la historia, cuando los hago partícipes, cuando les enseño a leer poesía en voz alta, es como si se abriera una puerta a un compromiso que luego resulta difícil de cerrar. Leer poesía los obliga a implicarse.

Trabajamos entonces estos dos poemas con los hermanos bahienses. Primero por separado, después los hice sincronizar sus voces. Es un ejercicio difícil; les salió bastante bien. Uno prefirió el de Daiana, el otro el de Ignacio. Por supuesto. La cuestión es que oírlos leer poesía me implicó a mí también. Es fascinante y terrible todo eso que pasa cuando el vínculo profesor-alumno funciona. Creo que dar clases me enseña a hacerme cargo.

Los bahienses. Ok. Intento por todos los medios estimular la relación entre ellos. Me miran risueños, les debo parecer una pelotuda.
Hoy charlamos acerca de su familia, de su historia. Intenté ir un poco más allá del círculo cercano, les pregunté por sus orígenes. Discutimos acerca de la mistura que reposa en América Latina, en Brasil, los portugueses, los pueblos originarios americanos, los africanos, el resto de los europeos. Les pregunté, como suelo preguntar para incorporar vocabulario de los miembros de la familia, si sus padres tenían algún hermano. Se miraron entre sí y asintieron atentos.
Y así, limpio, con una voz suave y hermosa, él me contó que su papá tenía 22 hermanos y su mamá 10. Y que a pesar de tener 32 tíos, no tenían relación ni con ellos ni con sus familias. Estamos hablando de más de 100 integrantes de una misma familia en un mismo tiempo histórico que a duras penas recuerdan. Miré la hora, hacía rato se había terminado la clase. Cerré los temas, la tarea y los despedí con un abrazo. Que nos veíamos la semana que viene.

Me sacó de mi ensimismamiento otro profesor, preguntándome si podía usar mi guitarra, porque se había olvidado la suya. "Usala con paz", le dije. ¿Usala con paz? Sí, con paz. Ponele. Qué se yo. Me faltan palabras. Me acaban de contar una historia.

5 comentarios:

  1. A veces ni basta con tener la "misma" sangre

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  2. Hola, NsNc! Avanzamos. Español terapéutico. Besos van!

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  3. La escisión, el no-registro de alguien cercano, y la pregunta acerca del porqué, de dónde comenzó a romperse, de qué se rompió, es lo que me interpela de este texto en relación conmigo. La anómala relación que tengo con mi madre (tan perfectamente sintetizado en no saber qué cena la persona con la que (aún) vivís), la anómala relación que tenía con mi padre. La imposibilidad de dejarlas atrás.
    Eso, y las familias enormes con las que no tenés trato. Bueno, si uno no va a los velorios, al velorio paterno, difícil reavivar el contacto con ellos, jua jua.

    Por lo demás, el poema de Molina me hace pensar en esos detalles ínfimos que marcan la época: las monedas para el bondi. O en la estufa y mi muerte rockera preferida (por lo deseable), la de Diana Nylon: te vas a dormir y no enterás de que no te despertás. Firmo. Ya.

    PD: En el segundo párrafo se te hacen carne por una palabra los bahianos y escribís "expresioes".

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    1. Me hace bien que este texto haya podido interpelarte así. Aunque a veces no lo parezca, pensar siempre es bueno. Respecto de lo de la estufa, la muerte no será siempre eso? Irse a dormir y no enterarse de nada más?
      jajaj tenés razón, pluralicé en portuñol.

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  4. me pregunto qué se rompió, pero no cómo se soluciona (?)
    básicamente porque no creo llegar a esta última respuesta. jaja tampoco a la primera. pero bue.
    (otra pregunta es còmo será-sería una supuesta "normalidad")

    y no, la muerte puede ser también agonía, diagnósticos, médicos, enfermeros, dependencia física, deterioros varios. o los segundos/minutos en que el avión palmó y sabés que te la vas a pegar. no querría morirme así.

    (o, quizá, que te morfe un yaguaraté en la selva si sobreviviste a la caída)

    cosas así.

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'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.