martes, julio 28

Acerca de la lentitud

Son solo cosas que se piensan
cuando te quedás afuera de casa
con la llave partida en la mano.

Que podrías ser la reencarnación
de una pirata
loca coja tuerta
todas esas cosas
que se piensan 
la noche en la que sí
podés dormir.

La alegría también puede ser 
una puerta de servicio.

A la noche escupo cosas que piso 
cuando me levanto apurada. 
Me dan un poco de miedo
a la mañana
las mañanas.

Es solo un momento:
la tortura breve,
dos veces
                       

sábado, julio 25

Potro


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" por lo que yo te quiero 
tendre que acostumbrarme 
por lo que yo te quiero amor 
al no tenerte aqui 
por lo que yo te quiero 
tendre que conformarme 
por lo que yo te quiero amor 
he terminado asi "
Rodrigo Bueno




Con esa voz
de dulce merquero
Rodrigo se murió sin confesar
lo que todos queríamos saber:
acostumbrarse a qué.

miércoles, julio 22

Encuentro mi descanso aquí

Me evado solo un minuto para poner un gran cover de Eterna Inocencia hecho por El Tronador. El estrés, la presión y las mañanas me hacen descubrir mi naturaleza sádica.
Hoy iba en el transportador público y me hice una pregunta que asustó a mi corazón: ¿Aceptaría escuchar la canción más maravillosa del mundo con la condición de solo escucharla esa vez y nunca más? ¿Aceptaría? ¿Aceptarían?

viernes, julio 17

Un océano pequeño

Ya me levanté y el sol entra
bien forro
en el cuarto que todavía
tiene olor a humanos
y a argumentaciones convincentes.

Yo solo quería regentear
esa librería independiente
que estaba en la esquina de tu casa
para que vinieras a comprar libros
y recomendarte
las novedades del mes.

Ayer encontré la hoja
en la que copié la frase de Alós
"dónde están los desagües
obturados por tu barba"
con tinta azul.
Me emociona eso que dejan
las cosas escritas
fácil, bien y con justicia.

El día que escribí eso
me hice un piercing
en la galería Bond Street;
el tatuador me perforó la oreja
con una expresión tan rara
que me abstraje,
y solo cuando me dijo
son cuarenta pesos
me di cuenta de que otra situación
me había atravesado
estando distraída.

Si el universo discursivo del alma
no puede llenarse con palabras,
cómo será llenarlo con otras cosas.
Sólo eso.
Todo esto.
El sol entra
bien forro
en un cuarto tibio
que hasta hace un rato
además de tibio estaba en penumbras.
Después de que me pasaste
y desde entonces,
pasaron muchas cosas.

martes, julio 14

Nadie en la calle

En el estallido de la crisis del 2001, el supermercado Plaza Vea contiguo a la casa de mis padres apareció empapelado con carteles que informaban qué comprar para tener resueltas las comidas de una familia tipo. Mostraban datos de la canasta básica e infografías detallando comida por comida cómo iban a ser distribuidos esos productos adquiridos. El costo de ese combo de artículos de primera necesidad y de segundad marcas era de $620. No sé por qué me acuerdo de esto. Seguro me equivoco.
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Todos notamos todo, me dijo un amigo borracho en una reunión y, aunque no supe a qué venía, tuve que darle la razón. En efecto, todos notamos todo, a pesar de que a veces nos descubramos disimulando porque mucha información duele. Hacemos lo que podemos. A veces podemos poco. El capítulo que todavía escribo da cuenta de mi necesidad de dejar estar advertida en todo momento. De dejar de pensar que por el solo hecho de tener información voy a poder entender.
En el verano de aquella época fui a una colonia pública. Había un campamento de dos días/una noche que se hacía al terminar el verano, y que mis viejos no pudieron pagar porque estaban hasta las manos. Salía diez pesos. Yo tenía diez años. Hoy se me llena el pecho de vergüenza al recordar mi reacción de enojo. Pero me tranquiliza comprobar que las cosas vistas desde cierta perspectiva dejan de ser golpes de puño en el bajo vientre, y vuelven materializadas en fotografías de calidad, de esas que brillan al sol al ladearlas.
Hoy, sábado de sol en el que estoy despierta hace mucho estudiando y cargo con el cansancio justo para recordar, uno historias con una facilidad afectiva demoledora. Como si fuera posible pensarse como la instancia futura de la instancia pasada, y no como un presente continuo desabrido e incomprensible.
Hace unos meses me corté muy mal un dedo cocinando, y salí corriendo a la guardia con la mano aferrando fuertemente un rollo de papel de cocina. Era domingo y encontrar un taxi fue más difícil que dejar de tararear una canción de estribillo pegadizo. Mientras el conductor iba al palo salteándose semáforos, alarmado por mi sangre que amenazaba con mancharle el tapizado, noté que no había personas en la calle. Fue el detalle que se hizo cargo de todo eso que sentía y que no podía explicar, y que se aseveraba con la fuerza que mi mano ejercía sobre el rollo de cocina que chorreaba calmo. El conductor me hacía preguntas a los gritos, y yo confundida lloraba en silencio porque no había personas en la calle. Es una pena que esa sensación postapocalíptica haya aparecido mientras viajaba con el dedo partido como una salchicha sobrecocida. Creo que si me pasara hoy haría un análisis más valioso. Pero hoy no me pasaría.
Mientras tanto el pibe me miraba por el espejo retrovisor, era muy joven, casi como yo, y sé que con mi llanto dejó de querer entender. Cuando intenté pagarle se negó y se ofreció a acompañarme a la recepción de la guardia. Estaba todo transpirado. El trámite fue simple; me cosieron y me largaron a la calle en un par de horas, momento en el cual me di cuenta de que estaba en pijama y botas y con el pelo de Tina Turner.

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Perdí la sensibilidad de la última falange del dedo que señala, me dijeron que no creen que vuelva pero que hay que esperar. Me duele la articulación cuando flexiono fuerte, pero solo es molesto cuando me acaricio la piel con ese dedo, porque hay una información que se emite y no llega y que me perturba. 
Si queremos, si realmente nos sentamos a diferenciar las cosas, la mayoría de los hechos son aislados y pequeños, incisivos y olvidables, hermosos, horribles. Sé que recordamos gracias a las combinaciones que decidimos hacer. Que el recuerdo, ante todo, aunque no solamente, es otra ficción más basada en hechos reales.