domingo, junio 28

Cuando en un marcha
mientras la gente pasa
y otros cortan una avenida
por un punta y por la otra
hay un ciclista que atraviesa
las masas
qué bien entienden a las masas
los ciclistas
la atraviesa
y va a toda velocidad
por la avenida vacía
en contramano
y suelta el manubrio
quiero que me cuente la sensación
una cosa es rebelión
otra cosa es resistencia.

jueves, junio 25

Siento la demora.
Un alumno me preguntó
frustrado
para qué existía la teoría
si en la práctica todo cambia.
Yo solo siento la demora.

sábado, junio 20

María Kodama es una perra

No, no estoy delirando por el exceso de trabajo y estudio. Bueno, un poquito sí. Laura, bajate del escritorio y volvé a sentarte en el sillón, por favor. Ok, yo pensante, ok, me calmo. Gracias. De nad...NO ME CALMO UN CARAJO. María Kodama es una perra y vengo a hacer mi descargo.

Hace unos años un escritor novedoso y fantástico, Pablo Katchadjian, publicó un librito muy particular: El Aleph engordado. Parecido en experimentación con lo que hiciera con El Martin Fierro ordenado alfabéticamente, el escritor tomó el cuento emblemático de Borges sin cambiar un solo signo ortográfico y le intercaló producción propia e historias que se desarrollaban a partir de los fragmentos. Lo engordó. Exactamente, yo pensante, lo engordó como un chanchito, pero un chanchito estético y apreciable.
Kodama, a quién la cajeta se le aburre si termina el día y no pudo sobrelucrar con la obra del maravilloso finado de su esposo, le clavó en el 2011 una demanda por violación de la propiedad intelectual. En su momento Katchadjian fue sobreseído por obvias razones de vacío acusatorio, pero Kodama apeló y la causa llegó a la Cámara de Casación.

Me perdí un poco en lo que sucedió en el medio pero me acabo de enterar cómo sigue esta locura: el juez de Instrucción Guillermo Carvajal terminó procesándolo, decretó el embargo de 80 lucas a Katchadjian, y ahora éste se enfrenta a una pena de 1 a 6 años de cárcel.
Poco importa si toda la comunidad literaria aunó voces para denunciar este delirio propio de una vieja whiskera que llevó demasiado lejos su papel de viuda acusadora de todo lo que existe.
Tampoco importó que, como dijo Ricardo Straface (el abogado del Katchadjian y escritor a su vez), no haya habido dolo alguno ya que el autor no buscó sacar un rédito económico de esto: la tirada fue de 200 ejemplares y el costo fue de $15 cada uno.
Es también irrisorio el hecho de que el librito adjunte al final un texto de Katchadjian en el que explica qué fue lo que hizo con El Aleph de Borges.
Agua por todos lados, chicos. No puede haber tanta maldad, mi amor!!

Esta no es la primera vez que Maria Kodama se aburre, se escabia y decide demandar a alguien para cobrar unos mangos: http://www.elcultural.com/noticias/letras/Maria-Kodama-logra-retirar-El-hacedor-de-Borges-remake-de-Fernandez-Mallo/2163

La pensadora y crítica literaria Beatriz Sarlo, otro gran escritor y crítico como Cesar Aira, y el ex director del departamento de Letras y actual jefe de cátedra de Teoría y Análisis Literario de la Universidad de Buenos Aires Jorge Panesi, entre otros, fueron propuestos como testigos de la defensa. Habrá que esperar la apelación que de seguro harán y ver si el próximo juez no se distrae pensando en lo que va a cenar mientras dicta la sentencia.

La literatura es una gran intervención indirecta. Lo que hizo Katchadjian fue intervenir sin prurito, de forma explícita y respetuosa (pero esto último no es tan importante) un cuento enorme de un escritor enorme y encima aclararlo por si a alguien se le chispoteaba el moño.
No sé, matáte, vieja bicolor. Laura, por favor. Ok:

 Acá no hay guita, Kodama, no estás invitada.





pd: Pablo, si algun dia leés esto, quiero que sepas que sospecho que Mucho Trabajo me aumentó en un grado la miopía.

martes, junio 9

Planta Baja, papá

Tengo un vecino que esta aprendiendo a tocar la melódica. No cualquier vecino, es mi compañero de piso; su sala de ensayo comparte pared divisoria con mi dormitorio. Noto con la progresión de los días que tiene severas dificultades motrices, nadie puede tardar lo que tarda en incorporar un movimiento determinado. Estamos hablando de una melódica.
Eso no es lo peor. Soy una mina paciente. Sobradas pruebas hay de que si no maté a nadie aún es porque ya no voy a hacerlo:

-El hijo de puta que arregló su auto en la vereda durante 6 (seis) meses consecutivos al lado de mi ventana.
-La pareja del cuarto que decidió que todas sus rupturas y reconciliaciones tuvieran lugar en el palier de entrada del edificio.
-La vieja opusdei del sexto que me dijo que estaba muy contenta de que yo fuera una chica tan joven y tan religiosa porque prendía velas a la noche. Le dije que ponía velas porque me parecía erótico. Se quedó helada como un hawaiano en la Antártida. Y bueno. Al menos se lo dije de forma amable, no sé si lo habrá apreciado.
-Los pibes del tercero, que están en el centro exacto del edificio, hacen una fiestas eternas que dan ganas de tocar el timbre y meterse en la orgía. Eso si no tenés que estudiar o trabajar. (keyword: siempre tengo que estudiar o trabajar los fines de semana)
-La pareja aburridísima del quinto, con dos pibes insufribles, que se quejan de lo que aún no existe, de las expensas que aún no subieron y de los que cogen fuerte (sic)
-El de la melódica. Jamás me quejaría porque yo toco a cualquier hora y nunca nadie se quejó, sería una injusticia pedirle que pare. Pero ya me esta cargando de tinta el tintero conceptual. a quién se le ocurre tocar algo, cualquier cosa, un domingo a las 7, 7 y media de la mañana? Y a quién se le ocurre, por el amor de jesucristo, tocar UNA MELODICA en ese momento semanal?!
Te levantaste desvelado, o estas de gira, ponés la pava para unos mates y pensas: ey, Melódica time! Piedad, vecinito, piedad.

Pero nos queremos y nos entendemos. Hace dos semanas en serio *llora sobre el teclado* su repertorio consiste en la intro de "El pibe de los astilleros", la melo del cántico de cancha: "vengo del barrio de boedo, barrio de murga y carnaval...", y -esta es su preferida- "Los caminos de la vida" de Vicentico *solloza fuerte y se tapa la cara con una mano, teclea con la otra*.

Cansada de este tiranía auditiva, el jueves a la noche tomé la riendas de este equino sordo. Recién llegada a mi hogar, prendí el horno, fui al cuarto a sacarme el abrigo, y empecé a tararear "Los caminos de la vida no son lo que yo esperab..." MOMENTO. Me quedo en silencio, escucho su melódica de base y comprendo que su tortura había penetrado mi núcleos perceptivos. Había llegado a la normalización.

"Conmigo no, Equino."

Le grité: "A ver cuándo una de Calamaro! Esta ya te sale bien, ya estamos con esta!"

No sé por qué dije Calamaro. Si hubiera sabido que iba a recibir tan bien mi acotación hubiera aprovechado para pedirle una de Coltrane. En una de esas le pega el estresazo y para. Pero no. Porque es tenaz. Y sabe escuchar críticas. Hoy martes de paro me desperté con "Cinco minutos más (minibar)" de Calamaro. Me lo merezco por idiota.