lunes, abril 6

Un final felíz (Gabriela Liffschitz, 2004)

La verdad no importa,
no lleva nada de un lugar a otro, 
porque esa verdad 
resulta que es intransferible, 
sería algo así como un ¨made in¨ 
sin mercado exterior. 
Una marca de origen que 
bajo ciertas convenciones y entelequias
se puede pensar transferible. 
La verdad, la de cada uno, es de una inflexibilidad 
constitucional y necesaria, 
es una estaca clavada en la retina. 
Tal vez su consistencia
sea inversamente proporcional 
al fantasma.

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'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.