domingo, abril 12

Transpolar

Ayer sábado asistimos a Transpolar, un ciclo de poesía y música que cada dos meses organiza Fernando Gabriel Caniza en la Librería Alamut, un reducto hermoso en la Aorta de Palermo. La idea del ciclo es la melánge de diferentes expresiones artísticas, quizás un poco pretenciosa desde los papeles, pero la intención es original y genuina. 
Cada poeta o narrador debe elegir un apoyo visual que se proyecta en pantalla gigante mientras recitan. Puede ser un video casero, una presentación de imágenes, un fragmento de documental, lo que sea, siempre y cuando haya cierto vínculo entre lo que se lee y lo que se proyecta. El único que a mi entender dió en la tecla en este aspecto fue Mariano Dorr.

Leyeron sus poemas Cristian de Napoli, Romina Freschi y María Mascheroni, y Mariano Dorr leyó un fragmento de su última novela, mientras que la música estuvo a cargo de Karina Vismara (convocada a último momento, porque iba a tocar Betty Confetti, pero no pudo ir).

Cristian de Napoli estuvo muy bien, linda lírica y linda lectura, combinación disfrutable. Me hizo acordar a Willy Crook por el look, una locura.
Disfruté mucho la lectura de Mariano Dorr, leyó antiheroica y neuróticamente, su decir sin pausas hizo que no me moviera ni un poquito en la silla.
Romina Freschi fue una decepción. De los que se presentaban, era a la que más había leído. Me gustan mucho sus poemas, pero como narradora ante un público es una gran poeta.
Ahora bien, si vamos a quitarle estrellas a alguien, hablemos de María Mascheroni. No me quedó en claro si sólo lee como el orto pero su poesía es buena, porque fue francamente soporífera. Estiraba los versos como si estuviera amasando pastas un domingo, hacía pausas innecesarias en las que miraba al público, y en ningún momento llegó a encontrar una cadencia en la cual alojar lo que leía. Desesperante.

La música fue la reina de la noche (hace mucho quería escribir algo con la expresión reina de la noche metida en algun lugar), Karina Vismara la descosió tanto que salí amigada con el mundo. Folk de nivel bien sustentado por fantástica guitarra y una voz trabajada, profunda y robusta. Pensándolo bien, es lo que más recomiendo de la velada.


1 comentario:

  1. Estuve leyendo a María Mascheroni porque a mi me gusta hablar con información. Lo que leí me gustó bastante, una pena que la lectura en vivo me haya dado una tan mala impresión. He escuchado a mucho poeta que lee mal -y a muchos que leen hermosamente bien-, y la pregunta sería: ¿Por qué esa pesadez, muchachos? Lejos de generar un efecto comprometido, induce al sueño.

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'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.