jueves, febrero 26

Los modos de ganarse la vida

Tomo con amor el título de una linda novela de Ignacio Molina porque desde que la vi en puntas de pie en una estantería de una librería quedé prendada. Quiero leer todos los libros de la editorial Entropía y estoy relativamente cerca de lograrlo. Esta vez es verdad, no es como cuando dije que quería ser astronauta y ahora apilo monedas arriba de la mesa para pagar el alquiler, lo juro.
Yo creía que los astronautas, una vez atravesada la atmósfera, dejaban de pensar, sus cabezas se vaciaban de conceptos entonces todo lo entendían, que volvían a la tierra siendo grandes sabios. Bueno.

La entrada del edificio donde viven mis abuelos tiene unas escaleritas pequeñas y una rampa de mármol que resbala como si estuviera cubierta de aceite. No sé cuál podría ser el sentido de poner una rampa en la que te hagas mierda si la utilizas.
No conforme con eso, el arquitecto puso el barandal para agarrarse del lado de las escaleras que tienen 4 escalones del orto y en la rampa no puso nada. Sin miedo a perder la apuesta, afirmo que debe ser la rampa menos transitada del país, contando incluso la de una escuela rural abandonada dependiente de la intendencia de Villa Epecuén*.

-Jefe, dónde ponemos la baranda?
-Ponela ahí en la escalera, qué se yo, estoy re duro.
-No sería mejor del lado de la rampa? Digo, parece más prudente.
-Me hinchaste las pelotas. Ponela del lado de las escalera y además pulí el mármol de la rampa, esmerate, gil. Este podría ser el primer paso para conquistar el mundo.
-Pero señ...
-Chito. ¿Hay algun kiosko cerca? Primero anda a averiguar si venden whisky.

Me duele -pero no mucho, ya, al menos- pensar que sentado en su escritorio, comiéndose un sanguche de milanesa, o caminando por la calle, no sé, en algún lugar hay un arquitecto que ni siquiera se toma tres minutos para pensar lo que cualquier niño casi sin escolarizar se da cuenta con una pasada de vista. Encima hace un calor como para no ser digno nunca más. Porca miseria.




*Hace un par de meses que no paro de leer crónicas y notas de Villa Epecuén. Our own private Atlántida.

4 comentarios:

  1. Evidentemente primero construyeron la desdichada rampa-resbaladilla de mármol y tras lisiar innumerables obreros optaron por la opción más fácil.
    Saludos

    Perrin

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  2. jajaj Vamos a hacer un documental próximamente. Toda esta jodita me hizo mucha gracia, me imagino a vecinos dando testimonio con voces pregrabadas en español ibérico y a mi abuela mostrando un raspón por la utilización de la rampa.

    "Todavía recuerdo el día que llegué y dije, hombre, qué han hecho con nuestra entrada. Ni barandal le había puesto el tío"

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  3. Genia! tenía pensado terminarme el Sidharta de Herman Hesse pero ahora ¡¿cómo hago?! no puedo para de largarme sinceras carcajadas, gracias por hacerme reencontrar con mi risa ...

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  4. Putamadre! me comí una "r". N.d.A.(Nota del Analfabeto) Donde dice "para" debe leerse "parar"

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'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.