martes, diciembre 9

La elección del taxi. El juego y la lucha.

Ahí andaba yo hace unas semanas en la parada del 15 donde tuve una charla científico sensacional con una señora. A los hechos me remito: cuando quieran respuestas, diríjanse a la esquina de Diaz Velez y Campichuelo y simulen esperar un colectivo. No saldrán indemnes, promesa.

Éramos un montón de personas esperando algo en fila india. Casi cien litros de sangre en packs de cinco o seis litros a la espera de un colectivo verde. Tremenda imagen. 
Había un chabón super inquieto que todo el tiempo miraba la hora y cada vez que pasaba un taxi libre se movía cambiando el peso de una pierna a la otra. Finalmente, luego de veinte minutos, paró uno y marchó hacia el infinito desapareciendo de ese fragmento de nuestras vidas. Yo, que ya estaba llegando tarde, sopesé seriamente la idea de zambullirme en el otro que venia atrás pero me detuve. Inmediatamente después vino el colectivo.
La señora que esperaba atrás mío hizo un comentario de los introductorios, como: qué bueno que no me tome un taxi por que ya vino. Yo le dije que había estado a punto de hacer lo mismo. Y ahi tuvo su lugar la conversación importante. Resumo. Me preguntó cuándo había pensado por primera vez en tomarme uno. Si cuando lo habia visto al tipo decidirse, o mucho antes, esperando. Sonreí con los ojos brillosos, porque si bien odio hablar con extraños y las small talks me hacen transpirar, me encanta jugar y siempre termino hablando con los sujetos más bizarres.
 Antes -le dije-, como hace veinticinco minutos cuando ya me veia venir la espera kilométrica y el retraso. Entonces deberías habertelo tomado en ese momento. Porque después, cada minuto que pase de esa primera duda, ya estas cada vez más cerca de que el colectivo efectivamente llegue. Cada minuto que pase que uno sigue dirimiendo es un porcentaje que disminuye la efectividad de la decisión. Es decir, no es lo mismo tomarte un taxi a tiempo, cuando haciendolo no vas a llegar tarde, y yendote de la parada 20 minutos antes de que el bondi llegue, a 10. 5, 1 minuto antes, cuando tu tiempo se reduce y el transportador que encima no te va a cobrar 30 veces el valor del boleto ya este pronto.
Obviamente no fueron con estas exactas palabras, lo estoy ordenando para que se entienda porque ustedes no pueden ver las expresiones que hacia y sus movimientos de manos que hicieron de la explicación una ponencia mágica. Estoy completamente segura de que muchos viajantes escucharon atentos y lo comentaron en el día.

Por supuesto, es una teoría que debe ser analizada con cariño y dispuestos a jugar. Como toda teoría, ancla sus bases en situaciones tipo. Me quiero alejar de los acontecimientos circunstanciales: que si te tomas un taxi en la primera aparición de la idea y después choca, que si no te lo tomas y resulta que el bondi cambió el recorrido por una manifestación y aparece una hora y media después y esas cosas que uno piensa ni bien te plantean esto.
 Sí, la vida son elecciones, bla, bla. No hay nada que marque una tendencia definida, por suerte hay muchos factores en juego. Pero la elección del taxi se acerca bastante a eso que creo.
 Yo las veo a todas esas personas con cara de nada, caminando por la calle, convencidas de que la vida es algo serio y hay que tomarsela en serio y pienso, mirate al espejo, mira, tenes una cara muy graciosa, por qué te haces esto, qué clase de satisfacción te otorga vivir así? Son los mismos que se quejan, se quejan, se quejan. Que no tienen lo que se merecen, que todo les cuesta, que la sociedad, que el mundo, que los transportadores públicos, que el trabajo. No se puede así. ¿Cómo no te va a costar todo el triple si tenes un miedo a animarte que mamita querida? Hay que jugar, muchachos. Aunque llegues con el agua al cuello a fin de mes, aunque vivas en una ciudad gigante y viajes a las seis de la mañana con una paja infinita, aunque no lo hayas logrado, aunque no lo logres nunca. Si estamos en un baile gigante, ¿Por qué no bailar?

1 comentario:

  1. Yo si bailo es seguro que a mi pareja le vivo pisando los pies así que no, me quedo en la mesa tomando un trago mientras los demás hacen el trencito.

    Me hiciste acordar a la gente que se toma todo muy a pecho y a este video: https://www.youtube.com/watch?v=JAJeAh7z_gI

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'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.