viernes, diciembre 19

"Deux Jours, une nuit"

Terminé al fin de ver la película porque mi conexión a internet da muchísima pena, se cortó después de la mitad y la deje cargandose para después.
 La pelicula es belga y la protagoniza Marion Cotillard, lo cual vendria a ser una garantía de los últimos años para las películas que no apuntan al gran circuito. Aprovecho para pasar el dato de otra: De rouille et d'os (De óxido y hueso).
Últimamente estoy selectiva y conchuda con las películas que miro. Antes era más fresca y me tiraba a la pileta con confianza. Sucede que estoy leyendo mucho y no siempre de lo bueno, y cuando me siento a ver una película no quiero que me defraude. Lejos estoy de momento de retornar a las épocas del cine experimental de cuatro horas de un mismo plano secuencia.
Lo único que debería haber tenido en cuenta es mi situación actual a la hora de darle play. Habiendo presentado su renuncia recientemente una no va por la vida viendo películas de minas que se quedan en la lona en época de crisis y desempleo masivo. Pero a Laurita le gusta vivir al límite, así que se preparó un fernet y allá fue.

Crítica al sistema, pero no muy aguda. Creo que más que al sistema, apunta los cañones a lo que cada uno hace frente a situaciones dadas. Qué canasta se llena con el peso del valor y cuál queda vacía. Pero sobre todo, a las repercusiones.

Es terrible y fascinante.
Sandra es una mujer de clase media trabajadora, marido cocinero, dos hijos pequeños y se desempeña como operaria en una fábrica. El punto de partida se da cuando pide una licencia psiquiátrica por un pico de estrés y depresión, y los jefes determinan que su puesto puede ser cubierto por el resto de sus compañeros turnandose. La gerencia les ofrece a cada uno un bonus de mil euros si deciden hacer eso, lo que haría que Sandra pierda su trabajo luego de que la licencia termine.
Primeramente se vota a favor de esta opción, pero Sandra, ayudada por una amiga que también trabaja ahí, convence a uno de los jefes de que el lunes siguiente (la acción comienza un viernes) se realice nuevamente la votación. Es entonces cuando Sandra se propone impulsada por su marido, personaje hermoso pero muy desdibujado, ir casa por casa de sus compañeros de fábrica para persuadirlos de votar por ella y no cobrar el bonus.


Yo creo que lo que cae como un martillazo es el panorama con el que se encuentra en su recorrida. En la película se habla mucho de la gente que esta "en el paro", es decir, desempleada. Es ese el fantasma que acecha, el paro. Pero frente a su situación crítica, la de quedarse en pelotas sin posibilidades de torcer ese paro si la despiden, sus compañeros le espejan sus propias miserias: la posibilidad de terminar de pagar el fondo para que su hijo pueda ser el primero en ir a la universidad, de uno; terminar de construir una casa que de otra manera seria imposible, de otro; el empuje económico que faltaba para abandonar una convivencia insalubre, de otra; el miedo de votar en favor de Sandra sabiendo que su puesto es temporal y que si hace algo que no responda a los intereses de la empresa no le renovaran el contrato a fin de mes, de otro que además es inmigrante; y así.
Todos tienen un buen motivo para votar en contra, y Sandra lo comprende y sufre por tener que pedirlo.
Todos pelean por preservarse.
Tiene un final bueno, acorde. Esperaba la cagaran pero no, van hasta el fondo y vuelven.




Sigo pensando.
Cortita y al estómago.
Muy recomendada.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.