viernes, noviembre 28

Creer o Reinventar

Mi franja preferida para sentarme en el parque, leer, tomar mate y simplemente existir en reposo es de 7 a 8 pm. Creo que en general es esa mi hora del día. Siento que todo tiene arreglo. Para mi el atardecer es una elaboración mucho más comprometida que el amanecer. Y además el parque, es tan hermoso. Tiene sus ventajas contra mi adorada plaza Mafalda que en determinada hora se ponía picante y encima se habían quemado los focos por lo cual cuando caia el sol era conveniente irse.
Como sea, hay algo sumamente atrayente en sentarse en la semipenumbra enfrente de la laguna mientras muchos corretean y andan en bicicleta y alguno toca un tambor y varios leemos. Somos como una comunidad horizontal supeditada a la laguna. Algunos le dan vueltas, otros la miran, otros se sientan cerquita y otros le ofrendan sonido. Algún sociólogo enfermo y bajo el efecto de alguna droga podría interpretar cierta propensión religiosa. Y luego hacer alguna encuesta con eso. Chiste fácil, perdón a mi amigos sociólogos. 

Ayer estaba recién acomodada en un sector de pasto muy satisfactorio arriba de un pareo. Recuerdo la página en la que estaba de El error de Aira porque vi el número y se me acercó inmediatamente una flaca vestida de señora. 81. Levanté la mirada, que en la mujer surtió el mismo efecto que si hubiera presionado el botón de play, y presencié un acto de fundamentalismo que ahora me da tristeza, pero que en el momento me generó mucha ira. 
Empezó invitándome a uno de esos encuentros multitudinarios prefabricados que hacen en la Iglesia que veo siempre sobre la Avenida Corrientes. Ah, sí, la Iglesia Universal -le dije. La Iglesia Universal del Reino de Dios -me corrigió. 
-Ah, bueno, te agradezco pero no me interesa.
-Te cuento de qué se trata (no era una pregunta)
-No, deja, no me interesa, te agradezco.(Por qué agradezco tanto? Me estas pasando culpa católica)
-Mira, uno a veces dice: voy a tirar la toalla.
-Ah?
-Eso, que uno a veces quiere rendirse y se olvida de la generosidad de Dio...
-Ok, ok. Entiendo lo que me estas diciendo pero no me interesa. 
-Es que a veces es difícil. Si venis vamos a hablar acerca de la fe y de...
- Ey, ya esta.
-Toma esta bolsa, ahi tenes que traer una toalla tuya y la vamos a bendecir
-(??!!??)

Muy ofuscada y sin querer golpearla, me levanté, agarré el pareo y me fui caminando al otro lado del parque. Sólo cuando volví a sentarme me dí cuenta que llevaba atrapada entre mis dedos rígidos la bolsa blanca que tenía pegado un sticker: 

Casos Imposibles
YO NO TIRARÉ LA TOALLA
Sábado: 8, 10, 15 y 19 H
Escuchenos por la Radios xxx.xx FM RED ALELUYA (sic)
Avenida Corrientes xxxx


Me pregunto qué pensará dios de sus adeptos que no pueden interpretar un no. 

2 comentarios:

  1. Me imaginé la bendición de toallas con una versión evangelizada de la parte que habla de no tirar la toalla en "Avanti Morocha" sonando de fondo.

    Y si las mojan, al final fajándose a diestra y siniestra entre todos los de la congregación.

    Sí, tengo que irme a dormir la siesta, rait nau.

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    Respuestas
    1. Fantástico, Hugh. "hasta los más mancos la siguen remando". Poesía pura.
      No fui, pero habiendo conocido un sector de sus células reclutadoras puedo afirmar seriamente que es obvio que se fajan ni bien termina el servicio.
      Besos te van, musicólogo mágico

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'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.