domingo, septiembre 28

Ivonne

Ivonne atiende el bar de la facultad
a la que yo iba cuando pensaba que ser médica
me iba a dar más felicidad.
Ella usa visera azul marino
y siempre anda con una cara de cansada
específica
como si segundos antes
le hubieran dado una noticia
que la agotara y la enojara
en proporciones parecidas.
Como si le hubieran avisado que la inflación,
que la calle
que la noche
que quizás
un novio que no la valora,
o la locura que le genera
atender tanto malestar
le va a comer el sueldo de acá
hasta que elija hacer algo.
Ella dice: "Quién sigue"
una y otra vez
transforma la frase en un mantra milagroso
que la acerque al horario de salida
Le da a las palabras su lugar de importancia
como a los múltiples pedidos que le hacen
las personas ávidas de conocimiento
y de café
y de certezas.

Ella no lo sabe
pero repite el
"Quién sigue"
así, sin signos interrogativos,
con la sabiduría del que conoce lo que sucede
si no se percata mucho de nada.
Repite una y otra vez,
tantas veces como cogidas
la vida te pega.
Seguí, Ivonne, seguí,
que se nos va lo importante
en el intervalo que se produce
entre el que ya esta atendido
y el que todavía no.

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'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.