miércoles, julio 23

Cuerpo celeste

Me pediste una imagen devastadora, una imagen de mil demonios. Fácil, pensé. Me imaginé una noticia inesperada, la respiración partida, el cerebro detenido en una liturgia lisérgica infinita. O quizás una serpiente enroscada en las sábanas de tu cama cuando apartas el cobertor. Me imaginé cosas descabelladas. Una casa vacía el día en el que todo funcionó. El día en el que lo lograste.
Pero no me alcanzó. Me pediste otra cosa.
Imaginate empezar a sangrar sobre la arena. Ver cómo se absorbe el líquido, cómo se desliza espeso y desleal hasta no ser más. Hasta no permanecer. No valer ni siquiera un charco. Imaginate que no haya rastro de aquello que acusó una herida.
La imagen que me pediste no es una imagen, sabés. Es el flash previo.

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'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.